Resulta extraño, aunque no
debería serlo, que un futbolista tenga la mente abierta y se interese por la
cultura, la historia y la idiosincrasia de la ciudad en la que vive. No quiero
decir que todos estén cortados por el mismo patrón y tengan un pensamiento
plano, pero realmente choca ver a un futbolista culto, con buen léxico, aficionado
a la lectura, a la historia, al cine –no a las pelis- y con un interés real por
saber cómo es la gente que le rodea y cómo son las historias y las costumbres
de la ciudad en la que vive. Hoy por hoy, este tipo de futbolistas parecen un bicho raro y son carne de entrevista porque entre sus aficiones no están los videojuegos. Más allá del jamón y la Cruzcampo, como dijo en su despedida, Julien Escudé ha demostrado que se ha empapado bastante bien de
cómo es Sevilla y cómo son sus habitantes. Se ha pateado el centro de la ciudad
para rozarse con los sevillanos y saber cómo pensamos y actuamos. No era muy
difícil verlo por sus calles una tarde cualquiera. Después de seis años
viviendo en Sevilla ha demostrado que la ciudad le ha calado hondo, pero
fundamentalmente porque él se ha dejado calar, algo muy difícil en los tiempos
actuales con jóvenes talentos del fútbol que con la cartera bien llena se aíslan
en una burbuja que les va lastrando día a día y difícilmente les permitirá
desenvolverse en la vida con soltura una vez que abandonen el fútbol. El
Sevilla pierde a un gran central, uno de los mejores a los que pocas veces he
visto pegar un balonazo, pero ha ganado un gran embajador. En el fútbol son
necesarias las personas así. Lástima que en Turquía, el bueno de Julien no
disfrutará de esas mañanitas de niebla con sus tardecitas de paseo.
miércoles, 1 de agosto de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
El revés de Zoido
El alcalde de
Sevilla, Juan Ignacio Zoido, se ha llevado un duro revés cuando ha revisado las
cuentas de la final de la Copa Davis del pasado diciembre y ha visto cómo se ha
perdido un millón de euros en un evento que puso a Sevilla en muchas
televisiones de todo el mundo durante un fin de semana y del que, a la vista
está, no se ha sabido sacar rendimiento económico. Otra cosa son
las cuentas de los hoteles, restaurantes y taxis, que seguramente presentaron
un balance positivo durante aquellos tres días. Antes de la competición, la
Junta de Andalucía se cayó del cartel y anunció que no se pensaba retratar en la Davis porque
entendía que la inversión no tendría retorno. Zoido replica que con ese dinero
institucional las cuentas se habrían equilibrado. Es decir, que con dinero
público se podía haber tapado el agujero económico. Así nos va. Al bueno de Gregorio Serrano,
todopoderoso concejal de Zoido, le tocó dar la cara y anunciar a los
sevillanos, a través de los periodistas, que la Copa Davis que iba a ser tan
maravillosa y no nos iba a costar nada, al final ha dejado una roncha en el
Ayuntamiento de casi un millón de euros. Se gastaron 3,7 millones de euros, más
de un millón que en la final de 2004, y tan sólo se ingresaron 2,8 millones. El
resultado: una calamidad de 965.844 euros marcados en rojo que habrá que quitar
de otra maltrecha partida municipal. Durante sus explicaciones, Serrano intentó
aliviarse del marrón que le tocó en suerte arguyendo que al menos nos queda la
cubierta, que costó 430.000 euros y que no ha sido robada como pasó con la de
2004. Menos mal. Seguro que más de uno ha respirado tranquilo porque tenemos la
cubierta, aunque desde diciembre esté guardada y sin saber dónde colocarla. viernes, 27 de julio de 2012
Mano dura con los Biris
Siempre he considerado a la peña Biri-Biri un mal necesario para el Sevilla Fútbol Club. Acudo al Sánchez-Pizjuán desde que tengo uso de razón y siempre he tenido una doble visión de ellos. Que animan mucho, sí. Y en más de una ocasión sin ellos el estadio de Nervión no habría sido determinante para ganar algunos partidos. Muchos, seguramente. Mi otra percepción de ellos es que, en buena mayoría, son unos desalmados incívicos que buscan continuamente una bronca para entretenerse y pasar el rato. Pues también. ¿Y qué hacemos? Ahora que la tensión entre esta peña y el presidente del club, José María del Nido, crece día a día por la decisión del club de acabar con los violentos, los Biris amenazan con no acudir al estadio. Una postura infantil que lo único que esconde es la intención de continuar con la violencia en el fútbol con el argumento de que si los tildan de delincuentes, el presidente Del Nido debería meterse bajo tierra tras su condena por el caso minutas. De esta manera, si el club cede y decide no meterse en una guerra que le costará muchos dolores de cabeza, las gradas continuarán llenan de bengalas y los violentos buscarán la mínima excusa para liarse a trompazos con los aficionados rivales en cualquier momento. Muy bonito. ¿No sería más fácil que ellos mismos, si se jactan de ser la mejor afición del país, hicieran una purga interna para que los indeseables no se mezclen en la grada con ellos y el nombre de unos pocos manche el de la mayoría? Pues parece que no. Entonces, por mi parte, se pueden quedar fuera. Mano dura, presidente.
miércoles, 25 de julio de 2012
¿Una Feria sin portada?
Esta mañana he lanzado una idea en mi cuenta de twitter que, lejos de buscar polémica, si quería remover un poco la conciencia de los ciudadanos. Con esta crisis que cada día nos aprieta más el cinturón, nos hace plantearnos muchas cosas que en la época de bonanza pasábamos por alto, se ha presentado esta mañana en el Ayuntamiento de Sevilla el diseño de la portada para la próxima edición de la Feria de Abril. La idea la formulé con una pregunta: ¿Irías a la Feria de Abril aunque no se instalara la portada? Rápidamente, las respuestas llegaron a diestro y siniestro y con respuestas de todo pelaje, pero una buena mayoría se rasgó las vestiduras y criticó mi idea. No conciben una Feria de Abril sin esa mastodóntica estructura por la que mucha gente apenas pasa y que realmente, hace años perdió su razón de ser. Ahora mismo, cuesta 500.000 euros su montaje, más los 12.000 euros que se lleva el ganador del concurso de ideas. Es una cantidad, muy importante, con la que el Ayuntamiento podría hacer una buena labor en la ciudad en cosas más necesarias, útiles y del día a día. En una ciudad inmovilista como Sevilla, que se rasga las vestiduras y escupe por la poca nada más oír el nombre de las Setas de la Encarnación o de la Torre Pelli, resulta casi un suicidio plantear esta idea pero ¿irías a la Feria si no se instala la portada?
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