miércoles, 1 de agosto de 2012

El bicho raro de Escudé


Resulta extraño, aunque no debería serlo, que un futbolista tenga la mente abierta y se interese por la cultura, la historia y la idiosincrasia de la ciudad en la que vive. No quiero decir que todos estén cortados por el mismo patrón y tengan un pensamiento plano, pero realmente choca ver a un futbolista culto, con buen léxico, aficionado a la lectura, a la historia, al cine –no a las pelis- y con un interés real por saber cómo es la gente que le rodea y cómo son las historias y las costumbres de la ciudad en la que vive. Hoy por hoy, este tipo de futbolistas parecen un bicho raro y son carne de entrevista porque entre sus aficiones no están los videojuegos. Más allá del jamón y la Cruzcampo, como dijo en su despedida, Julien Escudé ha demostrado que se ha empapado bastante bien de cómo es Sevilla y cómo son sus habitantes. Se ha pateado el centro de la ciudad para rozarse con los sevillanos y saber cómo pensamos y actuamos. No era muy difícil verlo por sus calles una tarde cualquiera. Después de seis años viviendo en Sevilla ha demostrado que la ciudad le ha calado hondo, pero fundamentalmente porque él se ha dejado calar, algo muy difícil en los tiempos actuales con jóvenes talentos del fútbol que con la cartera bien llena se aíslan en una burbuja que les va lastrando día a día y difícilmente les permitirá desenvolverse en la vida con soltura una vez que abandonen el fútbol. El Sevilla pierde a un gran central, uno de los mejores a los que pocas veces he visto pegar un balonazo, pero ha ganado un gran embajador. En el fútbol son necesarias las personas así. Lástima que en Turquía, el bueno de Julien no disfrutará de esas mañanitas de niebla con sus tardecitas de paseo.

lunes, 30 de julio de 2012

El revés de Zoido


El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, se ha llevado un duro revés cuando ha revisado las cuentas de la final de la Copa Davis del pasado diciembre y ha visto cómo se ha perdido un millón de euros en un evento que puso a Sevilla en muchas televisiones de todo el mundo durante un fin de semana y del que, a la vista está, no se ha sabido sacar rendimiento económico. Otra cosa son las cuentas de los hoteles, restaurantes y taxis, que seguramente presentaron un balance positivo durante aquellos tres días. Antes de la competición, la Junta de Andalucía se cayó del cartel y anunció que no se pensaba retratar en la Davis porque entendía que la inversión no tendría retorno. Zoido replica que con ese dinero institucional las cuentas se habrían equilibrado. Es decir, que con dinero público se podía haber tapado el agujero económico. Así nos va. Al bueno de Gregorio Serrano, todopoderoso concejal de Zoido, le tocó dar la cara y anunciar a los sevillanos, a través de los periodistas, que la Copa Davis que iba a ser tan maravillosa y no nos iba a costar nada, al final ha dejado una roncha en el Ayuntamiento de casi un millón de euros. Se gastaron 3,7 millones de euros, más de un millón que en la final de 2004, y tan sólo se ingresaron 2,8 millones. El resultado: una calamidad de 965.844 euros marcados en rojo que habrá que quitar de otra maltrecha partida municipal. Durante sus explicaciones, Serrano intentó aliviarse del marrón que le tocó en suerte arguyendo que al menos nos queda la cubierta, que costó 430.000 euros y que no ha sido robada como pasó con la de 2004. Menos mal. Seguro que más de uno ha respirado tranquilo porque tenemos la cubierta, aunque desde diciembre esté guardada y sin saber dónde colocarla.

viernes, 27 de julio de 2012

Mano dura con los Biris

Siempre he considerado a la peña Biri-Biri un mal necesario para el Sevilla Fútbol Club. Acudo al Sánchez-Pizjuán desde que tengo uso de razón y siempre he tenido una doble visión de ellos. Que animan mucho, sí. Y en más de una ocasión sin ellos el estadio de Nervión no habría sido determinante para ganar algunos partidos. Muchos, seguramente. Mi otra percepción de ellos es que, en buena mayoría, son unos desalmados incívicos que buscan continuamente una bronca para entretenerse y pasar el rato. Pues también. ¿Y qué hacemos? Ahora que la tensión entre esta peña y el presidente del club, José María del Nido, crece día a día por la decisión del club de acabar con los violentos, los Biris amenazan con no acudir al estadio. Una postura infantil que lo único que esconde es la intención de continuar con la violencia en el fútbol con el argumento de que si los tildan de delincuentes, el presidente Del Nido debería meterse bajo tierra tras su condena por el caso minutas. De esta manera, si el club cede y decide no meterse en una guerra que le costará muchos dolores de cabeza, las gradas continuarán llenan de bengalas y los violentos buscarán la mínima excusa para liarse a trompazos con los aficionados rivales en cualquier momento. Muy bonito. ¿No sería más fácil que ellos mismos, si se jactan de ser la mejor afición del país, hicieran una purga interna para que los indeseables no se mezclen en la grada con ellos y el nombre de unos pocos manche el de la mayoría? Pues parece que no. Entonces, por mi parte, se pueden quedar fuera. Mano dura, presidente.

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Una Feria sin portada?

Esta mañana he lanzado una idea en mi cuenta de twitter que, lejos de buscar polémica, si quería remover un poco la conciencia de los ciudadanos. Con esta crisis que cada día nos aprieta más el cinturón, nos hace plantearnos muchas cosas que en la época de bonanza pasábamos por alto, se ha presentado esta mañana en el Ayuntamiento de Sevilla el diseño de la portada para la próxima edición de la Feria de Abril. La idea la formulé con una pregunta: ¿Irías a la Feria de Abril aunque no se instalara la portada? Rápidamente, las respuestas llegaron a diestro y siniestro y con respuestas de todo pelaje, pero una buena mayoría se rasgó las vestiduras y criticó mi idea. No conciben una Feria de Abril sin esa mastodóntica estructura por la que mucha gente apenas pasa y que realmente, hace años perdió su razón de ser. Ahora mismo, cuesta 500.000 euros su montaje, más los 12.000 euros que se lleva el ganador del concurso de ideas. Es una cantidad, muy importante, con la que el Ayuntamiento podría hacer una buena labor en la ciudad en cosas más necesarias, útiles y del día a día. En una ciudad inmovilista como Sevilla, que se rasga las vestiduras y escupe por la poca nada más oír el nombre de las Setas de la Encarnación o de la Torre Pelli, resulta casi un suicidio plantear esta idea pero ¿irías a la Feria si no se instala la portada?