miércoles, 1 de agosto de 2012

El bicho raro de Escudé


Resulta extraño, aunque no debería serlo, que un futbolista tenga la mente abierta y se interese por la cultura, la historia y la idiosincrasia de la ciudad en la que vive. No quiero decir que todos estén cortados por el mismo patrón y tengan un pensamiento plano, pero realmente choca ver a un futbolista culto, con buen léxico, aficionado a la lectura, a la historia, al cine –no a las pelis- y con un interés real por saber cómo es la gente que le rodea y cómo son las historias y las costumbres de la ciudad en la que vive. Hoy por hoy, este tipo de futbolistas parecen un bicho raro y son carne de entrevista porque entre sus aficiones no están los videojuegos. Más allá del jamón y la Cruzcampo, como dijo en su despedida, Julien Escudé ha demostrado que se ha empapado bastante bien de cómo es Sevilla y cómo son sus habitantes. Se ha pateado el centro de la ciudad para rozarse con los sevillanos y saber cómo pensamos y actuamos. No era muy difícil verlo por sus calles una tarde cualquiera. Después de seis años viviendo en Sevilla ha demostrado que la ciudad le ha calado hondo, pero fundamentalmente porque él se ha dejado calar, algo muy difícil en los tiempos actuales con jóvenes talentos del fútbol que con la cartera bien llena se aíslan en una burbuja que les va lastrando día a día y difícilmente les permitirá desenvolverse en la vida con soltura una vez que abandonen el fútbol. El Sevilla pierde a un gran central, uno de los mejores a los que pocas veces he visto pegar un balonazo, pero ha ganado un gran embajador. En el fútbol son necesarias las personas así. Lástima que en Turquía, el bueno de Julien no disfrutará de esas mañanitas de niebla con sus tardecitas de paseo.

1 comentario:

  1. yo soy bético y no tengo más remedio que quitarme el sombrero ante este señor. Chapó.

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