viernes, 31 de agosto de 2012

Paco, el carnicero que busca su diosa


Hoy he conocido a un sevillano muy interesante. Se llama Francisco Rodríguez y tiene una carnicería en el mercado de la Encarnación. Creo que le llaman Paco pero la verdad, no se lo he preguntado. Mal por mi parte. Comenzó a trabajar con 11 años y tiene 67. Dice que no se jubila porque le quedaría una pensión de 600 euros, aproximadamente. Migajas después de toda una vida trabajando. Es soltero sin hijos y tampoco encuentra nadie al que traspasar el negocio. ¿Qué me ha llamado la atención de Paco? Que es una persona curiosa, de las que se preocupa por las cosas de la ciudad. Desde hace años escribe a diario en su blog La Encarnación de Sevilla, un espacio en el que a veces deja correr su imaginación o larga fiesta de todo lo que puede contra el Ayuntamiento o cualquier otra administración. Después de tres décadas olvidados con la promesa de que tendrían un mercado nuevo es normal que despotrique. Yo también lo haría, y seguramente mucho más que él. En muchas de las plataformas en las que participa, casi todas anti-algo, no estoy de acuerdo con sus argumentos pero sí comparto que haya gente como Paco el carcinero, con ganas de trabajar por la ciudad de forma desinteresada. Del mercado que es su vida lo sabe absolutamente todo, y asegura que tiene más de doscientos kilos con recortes de prensa de noticias relacionadas con el mercado. Cuando las lea de vez en cuando se partirá de la risa. Es un buen ejercicio repasar periódicos antiguos y ver la cantidad de paridas que pregonan los políticos locales y nosotros, los periodistas, publicamos a pie juntillas. Don Alfonso Nieto decía que el periodista tenía que pararse a pensar, y cada día que pasa le doy más la razón aunque eso sería otro debate mucho más largo. Pero lo que más me ha gustado de Paco es que me ha dado una buena clase de historia. Fui a conocerlo para que me contará las deficiencias que él observa en el faraónico proyecto Metropol Parasol y he salido de allí sabiendo que en el antiguo mercado había una estatua de la diosa Ceres tallada por Juan Luis Vasallo que ahora se ha empeñado en que vuelva allí, ya que la pagaron los placeros hace décadas y está en un patio de la academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en la casa de los Pinelo. No sé si lo logrará. Ojalá sí, porque gente como el carcinero Paco hace mucha falta en esta ciudad y sería la mejor prueba para demostrar que desde una carnicería también se puede mover el mundo. O al menos, una estatua. 

La foto es de Diario de Sevilla

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